A sus 68 años, Doña Rosa recibió un diagnóstico de cáncer de mama. Lo que parecía un momento oscuro se transformó en un proceso de resiliencia acompañado por nuestro equipo multidisciplinario.
“Aquí me sentí escuchada y cuidada. No fui un número: fui una persona.”
Hoy Doña Rosa continúa su seguimiento y participa activamente en actividades de apoyo a otras pacientes.