Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica (LMC), fecha impulsada por la International CML Foundation (iCMLf) en alusión a los cromosomas 22 y 9, cuya alteración da origen a esta enfermedad.
¿Qué es la LMC?
La LMC es un cáncer que se origina en la médula ósea, cuando una mutación genética —conocida como cromosoma Filadelfia— provoca que las células sanguíneas produzcan en exceso una proteína llamada tirosina cinasa, la cual permite que ciertas células crezcan sin control. Representa entre el 15% y 20% de los casos de leucemia en adultos.
Un diagnóstico muchas veces silencioso
Una de sus particularidades es lo silenciosa que puede ser: cerca de la mitad de los pacientes no presenta síntomas al momento del diagnóstico, que suele descubrirse por casualidad en un análisis de sangre de rutina. Cuando hay síntomas, pueden incluir fatiga, molestias abdominales por aumento del bazo, pérdida de peso y sudoración nocturna.
Tratamientos dirigidos y adherencia
A diferencia de otras leucemias, la LMC puede mantenerse controlada por años gracias a tratamientos dirigidos que bloquean la proteína causante del descontrol celular, siempre que el paciente mantenga una adherencia constante al tratamiento.
Un mensaje de esperanza
Este día busca generar conciencia sobre una enfermedad que, gracias a los avances médicos de las últimas décadas, pasó de tener un pronóstico sombrío a ser altamente manejable cuando se detecta y trata a tiempo.



